viernes 15 de septiembre de 2006

La idea detrás de Cursoo

Un año de mis estudios en Psicología, el 97/98, transcurrió en Bergen, (Noruega). En una de las asignaturas había que escribir un artículo de investigación completo para enviar a una publicación científica. La asignatura no tenía clases y cada alumno tenía asignado un profesor que le guiaba y revisaba lo escrito periódicamente. En mi caso, aprendí más con los comentarios y correcciones del profesor David Lackland Sam a los sucesivos borradores de mi artículo, que en media licenciatura. No aprendí mucha teoría, pero aprendí a desenvolverme, a aplicar lo que sabía y descubrir mis errores, en definitiva, aprendí a aprender. Una experiencia así deberían tener los futuros participantes en Cursoo.

La razón de ser de la formación teórica presencial es el dinamismo que da el docente en vivo a la teoría. La habilidad del profesor para enlazar temas, elaborar conclusiones, dar sentido a las ideas, poner ejemplos, cambiar de tono, ritmo, contar anecdotas, etc. Por el contrario la falta de estas habilidades, un ritmo monotono o limitarse a leer transparencias, literalmente matan una exposición teórica presencial.

Pero en un curso online no hay profesor en vivo. ¿Tiene sentido descargarse un tocho de apuntes teóricos y luego comprobar el aprendizaje con un examen? No lo creo. Es el viejo sistema donde se estudia para aprobar, no para aprender. Un sistema que quizás puede tener sentido en la educación académica donde de algún modo hay que evaluar y poner un nivel mínimo, pero que no tiene ningún sentido en formación continua para adultos donde el único objetivo es aprender.

Cuando un adulto está interesado en algo lee por su cuenta, busca bibliografía, se documenta. Todo eso se debería dar por descontado, no es un niño al que se le debe dar todo masticado o forzarle a que aprenda bajo amenaza del suspenso. Por estas razones, en formación online, disiento del enfoque basado en refritos téoricos elaborados por un profesor por muy elaborados que estén.

Primero porque la gente que no tiene tiempo para leer bibliografía (libros o artículos) tampoco lo tiene para leer los apuntes del profesor. Segundo, si el profesor además de elaborar los apuntes (si están bien hechos son mucho trabajo) debe atender personalmente a cada alumno, son dos trabajos, dos esfuerzos que evidentemente requerirán más tiempo y por tanto más dinero al alumno. Sin embargo a la hora de escoger, se suele optar por priorizar los apuntes teorícos y sacrificar la práctica, en muchos casos porque hay demasiados alumnos para dar atención personalizada. En cambio si el profesor se limitase a proveer de bibliografía en lugar elaborar su propio refrito teórico podría dedicar más y mejor atención personalizada a los alumnos, cuyo número en cualquier caso debe ser reducido.

Por eso en Cursoo pensamos que los cursos online deben centrarse en donde más pueden aportar, la corrección comentada de ejercicios prácticos. Mediante intercambios de mensajes online sí es posible reproducir la atención personalizada que se da en un curso presencial, incluso puede ser mejor porque el tiempo disponible de una clase presencial no siempre permite dedicar el tiempo suficiente a cada alumno. La teoría debe limitarse a la dar referencias que permitan al alumno documentarse e ir más allá, pero nada de apuntes teóricos.

Esta es la idea detrás de Cursoo: ejercicios prácticos y atención personalizada, que saldrá al público en poquísimos días.