Es imposible valorar qué es lo que ha funcionado bien o mal cuando se rediseña una web al completo. Cuando todo cambia es imposible aislar variables y decir qué ha causado qué. Todas las mediciones estarán contaminadas, no sabremos si la sección X es más visitada porque en la nueva versión tiene un link con fuente más grande, porque ha cambiado de situación o porque hemos redactado mejor sus contenidos. Si no sabemos qué es lo que ha pasado no podemos aprender nada ni demostrar nada, todo quedará en especulaciones.
Si no podemos demostrar que han sido determinados cambios concretos que nosotros postulñabamos los determinantes para cierta mejora (aumento de tráfico, de ventas, etc.) separándolos del resto de cambios del gran rediseño, será difícil para los responsables del sitio valorar nuestro trabajo en la mejora de la interfaz. ¿Hay más ventas en la nueva web gracias a la frescura de la nueva imagen que conecta con el público? tal y como argumenta el creativo, o ¿por qué el botón "comprar" tiene mayor contraste y ya no es un texto azul oscuro sobre fondo negro? tal y como argumenta el especialista en usabilidad? Evidentemente esto es una broma exagerada para ilustrar una situación en la que cada uno barre para su casa.
Es más adecuado realizar a diario pequeños cambios en elementos concretos, unas palabras en del texto de un link, la posición de un link, un elemento gráfico, etc. Los efectos positivos, negativos o neutros de los pequeños cambios se pueden medir de manera relativamente fácil. Cuando no está claro el porcentaje de clicks en un link concreto porque hay varios links al mismo contenido y no diponemos de herramientas avanzadas de seguimiento de clicks, se puede recurrir a métodos artesanos como incluir una página oculta con redirección durante unos días. Así podremos medir con exactitud el antes y el después del cambio realizado.
Los grandes rediseños que incluyen cambios en la estructura de carpetas y urls del sitio suponen tirar a la basura años de indexación en Google y empezar de 0. Aunque hay métodos para indicar a Google las nuevas urls, no siempre funcionan adecuadamente y se toman su tiempo para volve rankear a los niveles iniciales.
Por otro lado los usuarios se molestan con los cambios bruscos de interfaz, no importa que la web claramente mejore, mucha gente se molestará. Los pequeños cambios por el contrario son percibidos positivamente.
Los grandes rediseños solo son buenos cuando realmente la versión anterior era realmente deficiente a todos los niveles y era necesario hacer tabla rasa. El rediseño total tiene sentido especialmente cuando la arquitectura del sitio antiguo bloqueaba la indexación por Google; malas urls, javascript en enlaces, etc.
sábado 4 de marzo de 2006
Los grandes rediseños no son recomendables
Etiquetas:
Desarrollo,
Interfaces
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